Historias de aislamiento

Covid 19.

Objetivo: escritos de cuarentena.

Me he propuesto, un objetivo. A partir de hoy, y si mi salud me lo permite, publicaré un pequeño escrito diario, dando ánimos para sobrellevar esta cuarentena.

Estoy viendo que el confinamiento, os empieza a pasar factura, y no es por fardar, pero de este tema me puedo considerar una experta. Así que, esta es mi forma de aportar mi granito de arena a esta “guerra”.

Es muy duro, cambiar los hábitos de rutina, y más de un día para otro. Pero, podéis buscar unos nuevos hobbies. Quien sabe, a lo mejor tenéis un talento oculto y lo descubrís ahora.

No quiero terminar, este pequeño escrito sin antes dar las gracias a las personas que me habéis inspirado para escribir: muchas gracias, amigas/os, familia…

Pequeños trucos, pequeñas rutinas

¿Empezáis a despistaros con los días, os cuesta saber en qué día vivimos? ¿La monotonía y el aburrimiento han llamado a vuestras puertas? ¿Tenéis esa sensación, de que los días pasan y no hacéis nada? ¿Pensáis que todos los días son iguales? Que afortunados/as sois, los que teletrabajáis, por lo menos os distraéis un poquito. Quien os lo iba a decir, que el trabajo os iba a servir para distraeros.
Mi truco, es muy simple, podéis crearos una pequeña rutina, la mía es escribir. Y al finalizar el día, pienso en todo lo que he hecho. Si he hecho poquitas cosas, me doy ánimos para el día siguiente y si he hecho muchas, me digo a mi misma: “soy la mejor”. Crearos metas pequeñitas, recordad, os está hablando una enferma. Muchas cosas para mí, son muy pocas para vosotras/os.

Ánimo.

Quedémonos en casa, salvemos vidas

Es muy tentador, salir a comprar y a la vez disfrutar del sol o incluso de la lluvia. Pero con ese disfrute estáis haciendo que muchos enfermen. Y creedme, no sabéis la suerte que tenéis de nos estar enfermos. La salud, esa gran olvidada, que solo nos acordamos de ella, cuando nos duele algo.

Seamos conscientes, de la situación en la que nos ha tocado vivir, y pongamos de nuestra parte, para poder solucionarlo lo antes posible. Se que no es fácil. Pues, bajo mi punto de vista, la clausura, es una condena muy dura. Pero no imposible de cumplir. No debemos pensar, en que hoy es un día más, encerrada en cuatro paredes. Si no es que hoy, estamos salvando vidas, quedándonos en casa.

En la distancia, más unidos que nunca.

Hace muchos años, un profesor nos dijo, que cuando estemos enfermos, sabremos quiénes son nuestras amistades.

Pues bien, no a hecho falta estar enfermos, simplemente confinados. Las llamadas telefónicas, los emails, WhatsApp, videollamadas… de esos familiares, amigos/as que a pesar de la distancia se preocupan por ti. Gastan, parte de su tiempo para saber cómo te encuentras y se alegran de tu recuperación.

Esto es lo que está sucediendo en estos momentos. Y a pesar de la distancia, estamos más unidos que nunca.

Desde aquí, doy las gracias a todas/os los que os habéis preocupado por mí y espero que estéis bien. Y que este confinamiento nos sirva para conocernos un poquito mejor.

Pequeño capricho

¡Hoy, nos lo merecemos! Estamos cumpliendo las normas y nos merecemos un capricho. ¿Un trozo de chocolate, quizá?, ¿una copa de vino? o ¿una buena cena? Ya que tenemos tiempo para prepararla. Disfrutemos de los pequeños placeres que la casa o el piso nos blinda.

Disfrutemos conociéndonos a nosotras/os mismas/os, os sorprenderá, cómo han cambiado nuestras  preferencias. Muchas veces, me sorprendo a mí misma diciéndome, que la Mayte del pasado quedó atrás. Que ahora, soy una nueva Mayte.

Esta experiencia, nos está cambiando, y esperemos que a mejor. Seamos conscientes de nuestra constancia y fortaleza.

Nostalgia de tiempos pasados

Bebiendo un té, reunida con las amigas/os en esa cafetería que tanto nos gustaba, esas tardes, noches de cine o series interminables, en la cual el sofá o la cama te “absorbían”, esas comidas bulliciosas y contundentes alrededor de la familia etc.

Son recuerdos que sin quererlos te vienen a la memoria. Es muy fácil, caer en la melancolía y vivir de ellos, pero eso no estaría bien. Eso no te permitirá luchar por el día a día. ¿cualquier tiempo pasado fue mejor? Yo creo, que simplemente fue distinto. Seguiremos luchando, y recordando esos momentos de alegría, pero sin que nos hagan daño. Utilicemos esos recuerdos para  seguir luchando y resistiendo.

No huyamos de los problemas

No hay que huir de los problemas. Una frase, que seguramente, a lo largo de vuestras vidas, habréis oído. Y yo me pregunto, y de los conflictos ¿hay que huir? En la situación, en la que estamos ahora, nos lo ponen un poco difícil, porque ya no se puede dar un portazo a la puerta de entrada y salir huyendo.

La convivencia, hace que los sentimientos y las rencillas afloren. Pero, hay que saber afrontarlos y solucionarlos. Para que así podamos afrontar esta nueva situación. 

Agradecimiento trabajadores esenciales

Ayer, se restringió un poco más el estado de alarma y sólo pueden ir a trabajar in situ, aquellos cuyos trabajos sean esenciales.

Desde aquí, mi pequeña ventana al mundo exterior, me gustaría dar las gracias a aquellos/as que a pesar de la incertidumbre, la ansiedad… van todos los días a sus puestos de trabajo.

Quiero agradecer el trabajo a todos vosotros, pero si me permitís, escribiré sobre aquellos que conozco: en estos momentos, en los que necesitamos saber cómo se encuentran nuestros seres queridos, la telefonía móvil es una herramienta muy útil y os puedo asegurar, que los técnicos no pararán de trabajar.

Y a vosotras, mis chicas y mi chico, que sois un ejemplo para los otros trabajadores esenciales, ya que vosotras estáis en primera línea, veis toda la realidad que nosotros, los que estamos en nuestras casas, no vemos. No debe ser nada fácil estar trabajando en un hospital, en estos días, y sin embargo, allí estáis incansables y con una sonrisa.

Seguid así.

En las casas, la vida sigue

Los medios de comunicación, siempre nos han informado de lo que sucede a nuestro alrededor. Y ahora, más que nunca. Debemos gestionar esa información para no caer en la sobresaturación de datos.

Seamos conscientes de lo que sucede, pero sin llegar a agobiarnos. Porque, si solamente prestamos atención a esta crisis, no vamos a ser el apoyo que nuestras familias necesitan y merecen. Y aunque, en estos momentos, nos cuesta verlo. Dentro de nuestras casas, sigue la vida: hay modestas celebraciones de cumpleaños, de aniversarios etc. Y este es el motivo, por el que debemos estar informados pero no obsesionados.

¿Cuánto nos ha cambiado el confinamiento?

 Es sorprendente y admirable la adaptación del ser humano. Poco a poco, hemos adaptado este confinamiento a nuestro modo de vida. O nuestro modo de vida al confinamiento. Vamos haciendo nuestras rutinas. Y vamos aprendiendo nuevos retos.

Por ejemplo, ahora ya no vas a un bar para socializarte, simplemente esperas a que sean las ocho de la tarde, y sales al balcón o la terraza.

Todo esto hace, que veas la vida, desde una perspectiva distinta. Ahora ya no te importan todas esas cosas a las que antes le dabas importancia. Porque, ¿Qué es lo realmente importante? ¿Adaptaremos parte de este estilo de vida, cuando todo esto termine? ¿este confinamiento, nos está cambiando? Y si es así ¿Cuánto nos está cambiando?

Pésame a los familiares de las víctimas del COVID-19

Cuando empezó la epidemia, pensé: llegará un momento en el que los telediarios hablen de fallecidos y ya no nos sorprenda. Pues, desgraciadamente, para mí, ese día ya ha llegado. Poco a poco, nos estamos acostumbrando a escuchar elevadísimas cifras de fallecidos. Los medios de comunicación, hacen todo lo posible por dar ánimos y no desmotivar, pero esta situación es complicada. Desde aquí, me gustaría dar el pésame a los familiares de los fallecidos. Decir que la vida sigue y que seguramente esos familiares querrían que nosotros luchásemos para poder conseguir nuestros sueños.

El miedo, no da tanto miedo

El miedo, ese gran enemigo o amigo. El miedo, hace que seamos prudentes e imprudentes. El miedo, hace que seamos héroes o cobardes.

En esta situación, creo que, el miedo está jugando a nuestro favor, hace que seamos héroes. Hace que permanezcamos en cuarentena cuidando a nuestros seres queridos. Hace que aquellas personas que salen a la calle a trabajar, sean prudentes y nos cuiden a nosotros, a los que no podemos salir.

El miedo, saca lo peor y lo mejor de cada ser; y nosotros, debemos estar orgullosos, porque estamos demostrando que el miedo no puede con nosotros, que nosotros somos más fuerte que el.

Luchar, resistir

contra la adversidad, el aburrimiento, el abatimiento, la ira, la tristeza, la nostalgia… Los días pasan, y seguimos y seguiremos luchando, porque el espíritu de supervivencia es invencible. Los días pasan y seguiremos luchando, porque hemos re descubierto el poder de nuestra fuerza interior.

Esfuerzo

La vida no es fácil. Y esta es una afirmación casi universal. Desde el pequeño agricultor con su pequeñita parcela, que te dirá que arar la tierra es una ardua tarea, hasta el gran deportista de élite que te comentará que para llegar hasta donde está, ha tenido que esforzarse bastante.

Y hay otra afirmación casi universal: que el esfuerzo te recompensará. Una vez, me dijeron, que la vida es la resolución de constantes problemas. Y que algunas veces, te equivocarás y otras acertarás. Pero siempre tendrás que esforzarte para sacar lo mejor de ti.

Y esto es, lo que estamos haciendo ahora mismo, sacando lo mejor de nosotros/as y solucionando este “problema”.

SQM

Viernes Santo y confinados en casa. Una sensación bastante extraña, ¿verdad?

Privados de esa deseada libertad, que te permite abrazar a tus seres queridos, disfrutar de una buena mesa, o de ese viaje que con tanta ilusión contabas los días, que faltaban para partir. Y sin embargo, aquí estás, encerrada/o en tu casita, sin tener contacto exterior, debido a esa carga vírica que dicen que es mejor no exponerte a ella y si lo tienes que hacer por fuerza mayor, hazlo con cabeza. Curioso, ¿verdad? que algo invisible te condicione tu vida.

Pues bienvenida/o a nuestro mundo. Nosotras ya estábamos encerradas en nuestras casitas desde mucho antes. Nosotras (y hablo en femenino, porque esta enfermedad ataca más a mujeres que a hombres) ya huíamos de nuestra carga tóxica. Nosotras, ya sabemos lo que es el confinamiento y todo lo que esto significa. Nosotras, que intentamos luchar todos los días por visibilizar nuestra enfermedad, nos gustaría que cuando todo esto termine, y nos veáis con nuestras mascarillas por la calle, seáis respetuosos/as con nosotras y comprendáis, que llevar una mascarilla no es fácil. Que comprendáis, que estar enferma tampoco lo es y sin embargo aquí estamos luchando día a día para que nuestra enfermedad no pueda con nosotras.

Aprendiendo a conocernos

Conforme, pasan los días y seguimos en nuestras casas, la soledad, hace mella en nosotros/as. Da igual, que no estés solo/a en esta cuarentena, tus pensamientos sí que lo están. Tu subconsciente te juega malas pasadas, ya que es inevitable, no caer en el abatimiento o en la desesperación, pues si enciendes la televisión el coronavirus es el mayor protagonista.

No obstante, poco a poco estamos aprendiendo a volver a  re conocernos a nosotros/as mismos/as y empezamos a conocer nuestros síntomas melancólicos y a buscar una solución. La más fácil es apoyarte en las personas que están contigo, en tu casa. Pero si esto no es posible, buscas el apoyo de tus familiares a través de la tecnología.

Es admirable y sorprendente, cómo esa madre, amiga, hermano… que conoces desde hace muchos años. Ahora, en estos momentos tan difíciles evolucionan, para dar lo mejor de sí y para que no caigamos en la apatía.

Posiblemente, esta sea la crisis más dura que nos está tocando vivir. Y a pesar de ello, está sacando lo mejor de cada persona. Cuando todo esto termine, y se hable de lo que ahora estamos viviendo. Hagamos todo lo posible para que relatemos la solidaridad que hubo entre nosotros/as.

Amargas despedidas

Si alguien me pregunta qué es, lo que peor llevo de mi enfermedad, sin lugar a dudas responderé: no poder estar en la última despedida de ese ser querido, es decir, no asistir a su funeral.

Entiendo, que con el estado de alarma, no se puedan celebrar grandes funerales, ni tampoco pequeños. Pero comprendo perfectamente, la soledad y la tristeza de los familiares que han perdido a sus seres queridos. Y es aquí, cuando un abrazo, es una de las mejores medicinas. Y ahora, hemos cambiado ese deseado abrazo, por palabras de consuelo a través del teléfono.

Hemos tenido que cambiar, la forma de despedirnos de nuestros seres queridos, pero lo que nunca olvidaremos es lo que ellos, nos han enseñado.

¿Cuál es el valor del dinero?

El confinamiento, nos está cambiando, eso está claro. Nos estamos adaptando a una situación totalmente extraña, para nosotros. Y estamos aprendiendo a convivir con ello. Por ejemplo, aquellos productos que hace 36 días pasaban inadvertidos: guantes, mascarillas… ahora forman parte de nuestro día a día. Y este es el motivo, por el cual estos artículos han sufrido una subida considerable en su precio final. Pues el mercado de la oferta y demanda, manda.

Por lo tanto, ¿Cuál es el valor del dinero? Creo, que realmente el valor del dinero nunca lo sabremos. El valor del dinero es el que nosotros/as queremos darle. Ahora,  cuesta, casi más una mascarilla, que un barril de crudo. Y antes de este confinamiento, esto parecería ciencia ficción.

Libertad

Posiblemente, una de las palabras más utilizadas en este confinamiento, sea libertad. Y ahora, cobra más fuerza  que nunca; ya que a partir del domingo, los niños podrán salir a dar un corto paseo.

Llevamos días en casa, y hemos tenido que darle otro significado a esta palabra. Estamos aprendiendo rápidamente que la libertad, está en nuestra fuerza interior, que es un concepto “adaptativo”. Que dentro de nuestro hogares, nos sentimos libres y fuera un poco cohibidos.

Y esperamos, que algún día, podamos gritar libertad, con el mismo significado que conocíamos antes de la cuarentena.

Adaptación


En esta pandemia, estamos viviendo situaciones que antes, nos parecería irreales. Y es muy curioso, como poco a poco nos estamos “adaptando” a ellas. Ya las vamos sintetizando como nuestras, y nos parece lo más normal mundo que tengamos que realizar la compra con guantes, estar a un metro y medio de distancia con respecto a otra persona etc. El ser humano se adapta para sobrevivir, y esta ha sido nuestra forma de hacerlo.

No nos engañemos, pues aún no sabemos durante cuánto tiempo, debemos convivir con este virus y por lo tanto, tenemos y tendremos que ser cautos/as en nuestras interacciones sociales.

Desescalada

Hoy, empieza la desescalada de los más pequeños. Un poco de aire fresco para los niños/as, durante un corto período de tiempo, y a la vez para sus padres, que se lo merecen, pues convivir las 24 horas del día con niños/as, tiene que ser a partes iguales, tan agotador como precioso.

No obstante, entiendo que tanto algunos chicos como a lo mejor algunos padres, tengan miedo a salir, pues en menos de dos meses, hemos convertido nuestros hogares en fortalezas contra un enemigo invisible. Y de la noche a la mañana, no podemos obviar lo que hemos vivido. Pero esto no nos puede frenar, ya que la vida sigue y en algún momento y con muchísima prudencia y responsabilidad, tendremos que salir a la calle sea hoy o en un futuro.

Salir sí, pero con cabeza, que estáis protegiendo a vuestros más preciados tesoros, vuestros hijos.

Aburrimiento, vagancia

¿El aburrimiento y la vagancia se están apoderando de ti? ¿Las horas pasan, y tu estás en el mismo lado del sofá?  ¿Tienes hambre y la cocina, te parece que está a 100 km de distancia y por lo tanto la comida basura ha pasado a formar parte de tu dieta?

Sí has asentido en todas las preguntas, tranquila/o es algo que suele pasar cuando llevamos algún tiempo encerradas/os en casa. Nuestros objetivos han cambiado y ahora lo que te importa es ver ese capítulo de esa serie a la que estás enganchada/o. Reconozcámoslo, nos está empezando a gustar la holgazanería. Pero tanta ociosidad no es del todo beneficiosa, ya que cuando te levantas, piensas: un día más, ¿y hoy que hago, para no aburrirme?

Bueno, pues vamos a intentar quitarnos esa pereza, que a veces no es nada fácil, haciendo pequeños,  o casi minúsculos esfuerzos. Por ejemplo: levantarte del sofá e ir a la cocina, y si ya consigues cocinar algo, que está tan de moda últimamente, ya te conviertes en un/a experto/a en anti pereza. Tampoco pido grandes esfuerzos porque las cosas se consiguen poco a poco. Pero sí que pido que pongas algo de tu parte.

En definitiva, lo que pido es que saquéis fuerzas de flaqueza, porque no sabemos cuánto va a durar este confinamiento, y sí los días se hacen largos, pero hay que conocerse muy bien a sí misma/o para saber cómo combatirlos.  

Un abril sin «salir»

Ya se puede decir que el mes de abril ha volado. Se ha esfumado entre las paredes de tu casa. Nunca te hubieras imaginado un mes así, y sin embargo, aquí estamos, en el mismo lugar donde empezó el mes, en tu hogar.   

A lo mejor el día 1, empezaste con fuerzas y llena/o de energía o a lo mejor pasaste de todo y ni te moviste del sofá, da igual la estrategia que utilizaras, el caso es que has llegado hasta aquí y ahora no puedes rendir, y menos hoy que ya han anunciado las medidas de la desescalada.

Este abril, será histórico, pues siempre será recordado por pasar un mes entero en confinamiento.

Seamos responsables

Poco a poco se está empezando a “normalizar” este estado de alarma. Pero no nos confiemos, pues esta situación es nueva y debemos ser cautos. Ahora, nos tenemos que regir por un sistema basado en fases, yo simplemente apelo al sentido común y a la  responsabilidad de cada uno, para que este proceso de sus objetivos y podamos realizar esas actividades cotidianas que anhelamos. Pero debemos ser conscientes de que este virus no está erradicado y tendremos que convivir con el; por lo tanto, tendremos que volver a re adaptar nuestra forma de vida para así evitar el contagio.

Los cambios suelen ser complicados, no obstante, estamos demostrando lo contrario.

Tomemos consciencia de lo ocurrido

Estamos teniendo tanto tiempo libre, que nuestros pensamientos van más rápidos que nuestras acciones. Y durante este período se nos puede ocurrir mil y una ideas, y si a esto le sumas la información sobre la pandemia; nos saturaremos. Aunque por otro lado, debemos ser conscientes de lo que está ocurriendo. Esto no es ningún vídeo juego en el que tengamos que pasarnos las fases para llegar al final. Pues solo tenemos una vida, no tres. Nuestras “armas” son la prudencia y el sentido común y esperemos que con ellas consigamos nuestro objetivo.

12 de mayo, día de…

El calendario está lleno de días en lo que se reivindican muchas actividades, profesiones, hobbies etc. Por ejemplo, hoy he descubierto que el 10 de agosto es el día de la pereza. Pero me quiero centrar en el día de hoy.

Hoy, 12 de mayo, es un día compartido por tres “grupos” sociales.

En esta situación, en la que nos encontramos actualmente, en la cual, hay que hacer maravillas para equilibrar la balanza entre la economía y la salud. Hoy se elogia el día europeo de las pymes y el día internacional del enfermero/a. Y además, se celebra el día mundial de la fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple.

Por lo tanto, autónomos, espero que este día os de fuerzas para empezar o seguir con prudencia las fases. Y a vosotros/as enfermeros/as, disfrutad de vuestro día pues o lo merecéis. Y por último y no menos importante, para mí, y creo, que para muchas otras enfermas/os como yo, es un privilegio compartir este día con vosotros, pues os necesitamos, tanto a las/os enfermeras/os que siempre estáis disponibles para nosotros, y a los autónomos que desde vuestra pequeña empresa hacéis lo posible para ayudarnos.

Muchas gracias.

Nuestro mejor yo

Ahora, que poco a poco podemos salir de nuestros hogares, y empezamos a despejarnos de esos pensamientos angustiosos, empezamos a comprender lo que realmente es importante en nuestras vidas.

Estamos aprendiendo cuáles son nuestras prioridades y esto nos ayudará a ver el futuro de una manera distinta. A lo mejor, lo que antes era vital para nosotros/as, ahora después de esta experiencia, ha pasado a un segundo o incluso tercer plano.

Dicen que las grandes experiencias, te cambian como persona, pues esperemos que este confinamiento nos enseñe nuestro mejor yo.

Los cambios se afrontan

A partir de hoy, el uso de la mascarilla será obligatorio. Creedme, se que es muy incómodo, llevarla; pues yo la llevo utilizando desde mucho antes de la cuarentena. Pero con este pequeño gesto estaremos “luchando” contra la propagación del virus. Y si la tenemos que incluir en nuestra indumentaria, eso haremos.

Los cambios son parte de nuestra vida, y hay que afrontarlos. Al estar encerrados/as en nuestros hogares, las emociones están más a flor de piel, y eso hace que nos cueste más afrontarlos. Hoy, son las mascarillas, mañana será, quién sabe… pero esto no nos debe impedir que poco a poco y con mucha prudencia, retomemos “nuestras antiguas vidas”.

Nueva vida

La vuelta a la “normalidad” no es fácil. Son tantas las expectativas que teníamos durante esos días en los que no podíamos salir de casa: la imaginación te llevaba a lugares idílicos y fantásticos. Y sin embargo la realidad es otra, totalmente distinta.

Hemos vuelto a despertar y tendremos que acostumbrarnos a esta “nueva vida” llena de cambios, solo nosotros, tenemos la llave, para que sean a mejor.

Tenemos que tener muy presente que el virus, convive con nosotros/as, pues a lo mejor en ciertas ocasiones se nos puede olvidar, pero tampoco tenemos que tener miedo y recordarlos a todas horas, pues viviríamos estresados. Simplemente, hay que buscar un equilibrio. Por ejemplo: yo no puedo pensar a todas horas que estoy enferma, pero sí recordarlo cuando me encuentro muy bien y quiero realizar una actividad que me implique un sobre-esfuerzo.

Reuniones presenciales

Poco a poco las reuniones telemáticas están siendo reemplazadas por reuniones presenciales. Los reencuentros con los amigos, la familia… están dejando atrás a las videoconferencias.

El tiempo de encierro, también es un tiempo de introspección y esto hace, que ahora, que tenemos más libertad de movimientos, queramos ese contacto físico, que tan añorado ha sido en esos días pasados.

No obstante, no debemos bajar la guardia, pues no queremos tirar todo nuestro esfuerzo y trabajo por la borda.

«Invernación»

La cuarentena pasa factura, pues vivir en un período de semi libertad, siempre es difícil. Parece que hayamos detenido el tiempo para invernar. Y ahora que poco a poco salimos de nuestras madrigueras, despertamos con mucha más fuerza, queremos aprovechar ese tiempo perdido; parece que se nos haya olvidado lo que ya hemos vivido. O a lo mejor no, y es por eso por lo que queremos volver a disfrutar de lo que antes se nos privó. O tal vez, sea ese miedo al rebrote lo que hace que volvamos a llenar las calles.

Hemos vivido en primera línea, como nos han quitado y nos han devuelto la libertad y solo depende de nosotros qué hacer con ella. El confinamiento, nos ha enseñado a ser psicológicamente más fuertes, algo que los enfermos crónicos conocemos a la perfección. Nos ha enseñado a priorizar, a valorar aquellos aspectos de la vida que antes pasaban desapercibidos. Seamos consecuentes con nuestros actos y aunque solo sea por respeto hacia aquellos/as que han “luchado” contra el virus, hagamos un uso prudente de nuestra libertad, que no, volvamos a invernar.

Nuestras mejores sonrisas

Concluido el estado de alarma y echando la vista atrás, he aprendido que un virus, ha trastocado y está trastocando la vida de miles y millones de personas.

También he aprendido que estar en cautividad es complicado; bueno esa lección, la tengo más que aprendida, desde hace ya un tiempo. Pero lo que no sabía es lo duro que se os ha hecho a vosotros/as. Yo ya estoy acostumbrada a ello y por eso, para mí este período no me ha supuesto un gran cambio en mi forma de vida. Pero eso no significa que no me haya cambiado. ¿A qué ahora, veis la vida, de una manera distinta a la de antes; a qué ahora le dais más importancia a determinadas cosas que antes pasaban desapercibidas? Pues bienvenidos/as a nuestro mundo, en el cual, nuestro punto de partida también fue un confinamiento, con mayores o menores restricciones, que nos hizo dar un giro de 360º a nuestras vidas y tener que reciclarnos.

Si nosotras, pudimos hacer ese cambio y adaptarnos a el, con nuestras mejores sonrisas. Vosotros, que contáis con una gran amiga y aliada, pues en esta pandemia, también hemos aprendido que la salud es uno de los tesoros más apreciados que tenemos. También disfrutareis de vuestras mejores sonrisas.   

Rebrotes

Que fácil es echar de menos algo, cuando no lo tenemos. No somos conscientes de que lo necesitábamos, o lo queríamos, hasta que nos lo han quitado, o simplemente, nos hemos acostumbrado y ya no nos podemos desprender de ello.

Meses atrás nos quitaron nuestro tiempo de ocio social, y ahora, lo estamos reivindicando: el bullicio de las calles, contrasta con aquel silencio, que parece ya olvidado.

No digo que las calles no vuelvan a tener vida, pero no debemos olvidar por todo lo que hemos pasado, pues el ser humano es el único animal que tropieza varias veces en la misma piedra, hagamos que solo sean dos, como el dicho popular, y esta “fase” de rebrotes se termine aquí.

A flor de piel

Han sido muchos días de aislamiento, y es allí donde las emociones fluyen y se magnifican; pues hemos tenido mucho tiempo para la introspección. Y ahora, que se han recobrado las “fuerzas psicológicas” y las medidas de contención del virus no son tan extremas, las emociones se expresan de mil maneras, como por ejemplo: reuniones familiares, manifestaciones, no fiestas etc.

Vemos situaciones que nos parecen extrañas, hasta para este año tan raro. Nos estamos convirtiendo en un gran “experimento humano”: personas que cumplen las normas a raja tabla, otras que necesitan socializarse con la familia, amigos y preparan fiestas, aquellas que tienen miedo y lo expresan gritando a los que no cumplen las medidas establecidas…

En definitiva, las emociones están “a flor de piel”.

Nadie nos ha preparado para esto, pero es que tampoco nadie nos prepara para la vida; tus allegados te pueden aconsejar pero eres solamente tú, quien vive tu propia vida.

No dejemos que este “experimento” pueda con nosotros, pero tampoco dejemos que esos días de aislamiento rijan nuestro presente. Pues cuando llevas años aislada, tus sentimientos se pueden convertir en tu mayor enemigo, la tristeza, la melancolía o incluso la ira  se pueden apoderar de ti, y volver a tu propio yo, es complicado, pero nunca imposible.  

Mil respuestas

Los niños, están “llenos” de preguntas. Se interesan por todo. Algunas te parecen divertidas, y piensas: que listo es mi chiquillo/a, y otras te desesperan, como por ejemplo: ¿cuándo llegamos, cuánto falta, queda mucho?

Y ahora, somos nosotros, los adultos, los que nos hacemos mil preguntas y al igual que los niños, queremos esas mil respuestas.

Para quedarnos más tranquilos, buscamos esas respuestas de diferentes maneras. Pero llega un momento, en el que o bien hay demasiada información al respecto, o no somos capaces de “digerirla”. Y entonces, después de mucho investigar, preguntar… nos damos cuenta de que hay que asimilar la situación. Hay que asimilar que los patrones de conducta están cambiando. Hay que asimilar que muchas personas enferman debido al virus. Esa personas enferma, tendrá que asumir su enfermedad, es una tarea ardua y complicada, pero no imposible, ya que sino interiorizas tu enfermedad no podrás luchar por tu día a día.

Buenas noticias

Los niños, están “llenos” de preguntas. Se interesan por todo. Algunas te parecen divertidas, y piensas: que listo es mi chiquillo/a, y otras te desesperan, como por ejemplo: ¿cuándo llegamos, cuánto falta, queda mucho?

Y ahora, somos nosotros, los adultos, los que nos hacemos mil preguntas y al igual que los niños, queremos esas mil respuestas.

Para quedarnos más tranquilos, buscamos esas respuestas de diferentes maneras. Pero llega un momento, en el que o bien hay demasiada información al respecto, o no somos capaces de “digerirla”. Y entonces, después de mucho investigar, preguntar… nos damos cuenta de que hay que asimilar la situación. Hay que asimilar que los patrones de conducta están cambiando. Hay que asimilar que muchas personas enferman debido al virus. Esa personas enferma, tendrá que asumir su enfermedad, es una tarea ardua y complicada, pero no imposible, ya que sino interiorizas tu enfermedad no podrás luchar por tu día a día.

Reflexión en tiempos de pandemia

Cuando sientes que tu energía se esfuma entre tus dedos, y haces todo lo posible por retenerla, pero te es imposible. Y mientras tanto, observas a personas que con la suya hacen tantas cosas, te sientes tan frustrada y a la vez tan envidiosa; que piensas: sin salud, no hay futuro.

Dulcificación

Después de haber pasado, la denominada, primera ola y ahora, que estamos en esta segunda, volvemos otra vez a oír cifras, en vez de personas fallecidas, y volvemos a ver, otra vez, la “dulcificación” de la pandemia.

Y hago referencia a este término, porque hemos vivido dos confinamientos: el del personal esencial, y el que no somos esenciales.

Es muy comprensible que aquel/a trabajador/a esencial, al entrar en casa, lo único que desee es ese abrazo de su pareja o de sus hijos, y no quiera contarles cómo le ha ido el día. Imaginémonos a ese médico de urgencias, que después de un día de trabajo lo único que quiera es descansar y disfrutar de su familia y así poder olvidar el día que ha tenido. O aquel panadero, que además de hacer pan, tranquiliza a sus vecinos cuando estos van a comprarlo; pues cuando llegue a su casa, necesitará que alguien le tranquilice a él.

El confinamiento, nos ha enseñado las dos caras de una misma moneda, y aunque nos lo dulcifiquen, no somos niños, pues somos adultos capaces de conseguir lo imposible.

Un año lleno de cambios

Y finalmente, ponemos fin a un año diferente a todos los que hemos vivido, lleno de cambios; en el cual, hemos aprendido que aunque no podamos ver algo a simple vista, sabemos que convive entre nosotros y es capaz de alterar nuestras rutinas.

Drásticamente, os habéis tenido que acostumbrar a una nueva forma de vida; en la que las mascarillas, el lavado de manos y el confort del hogar, forman parte de vuestro día a día. (No me incluyo en esta frase, porque como ya he dicho en ocasiones anteriores, mi vida ya era así antes de que empezara todo esto). Y habéis superado con éxito estos cambios, pues estáis leyendo estas líneas. Por lo tanto, podemos concluir que las adversidades y los retos se superan, que aunque, tengamos dificultades para seguir adelante, esa fuerza de flaqueza nos hace seguir luchando.

Un año de diferentes sensaciones

Ya ha pasado un año, desde que se diagnosticó el primer caso de Covid en España. Y durante este año, se ha experimentado una maraña de diferentes sensaciones; pero lo que siempre ha permanecido es el agradecimiento a aquellas personas que están en primera línea, me refiero al personal sanitario, además ahora, se enfrentan a nueva variante del virus y una vez más me gustaría darles todo mi agradecimiento; porque estas pequeñas líneas van para vosotras/os que a pesar de los nubarrones, siempre estáis ahí cuando se os necesita.

Por lo tanto, si vosotras/os permanecéis estoicamente de pie haciendo vuestro trabajo de la mejor manera posible, ¿tanto nos cuesta ser un poquito más responsables de lo que ya somos, y no descuidarnos ni bajar la guardia y así no ir propagando un virus que a pesar de llevar un año con nosotros, parece que hayamos vuelto a marzo?

Ya no jugamos a juegos de niños

¡La peste, vacunada! Frase de un juego tradicional infantil, basado en correr, es muy probable que alguna vez, cuando fuisteis niños/as hayáis jugado, quizá no con esta expresión, pero si con otras variantes, como por ejemplo: ¡pillado, te toca! o ¡pies en alto!…

Este juego infantil que tan buenos recuerdos me trae, hace que me traslade a la actualidad en la que en vez de hacer un gesto o buscar un sitio para “salvarte” y continuar jugando, esperas una llamada para que te vacunen.

Atrás han quedado, esas noticias que inundaban la televisión sobre el negacionismo, ahora la vacunación le ha quitado el papel protagonista.

Unas vacunas que a pesar de salvar vidas, no han estado ni están exentas de críticas, pues parece ser, que cuando se juntan la salud, la economía y la política las disputas están servidas.

Unas vacunas, que desde el principio nos las han vendido como la panacea y efectivamente parece que así es, pero no obstante no hay que olvidar que como cualquier otro medicamento los efectos secundarios están ahí. Y es aquí donde la balanza de la señora Justicia, entra en juego, porque al igual que ella, nosotros también tenemos una venda en los ojos con respecto a las vacunas, pues muchos de nosotros ni somos virólogos, ni médicos, ni sanitarios y simplemente confiamos en sus palabras, pues a lo largo de la pandemia, nos han demostrado y nos están demostrando sus valías. Y volviendo al tema de los efectos secundarios, me hago las siguientes preguntas: ¿Qué es más importante estar unos días o a lo mejor dos o tres semanas enferma en tu casa, debido a los efectos secundarios de la vacuna? ¿O estar en la cama de una UCI, sin saber cuándo te recuperarás del todo y sin saber cómo será el long covid?

No seré yo quien responda a estas preguntas, solamente las planteo. Pero a lo que sí respondo, es a que ya no estamos jugando en el patio del colegio, ahora ya no hacemos un gesto para “salvarnos” y que le toque correr al otro/a, en nuestras manos está seguir con precaución y prudencia.

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