Dulce y condicionante dolor

Se sentía confusa, confundida. No conseguía pensar con claridad, a pesar de todos su esfuerzos, su mente seguía aturdida. Quería tener un momento para reflexionar, aunque solo fuera un segundo, pero no era capaz de poner orden en su cabeza, casi no recordaba ni su propio nombre.

El dolor le era tan agudo y punzante, que no solo le afectaba a su pierna sino que también a su cerebro, pues obviamente era él, quien daba esa orden de dolor.

Desgraciadamente, ya estaba acostumbrada a ello, pero no a ese dolor tan intenso, este le era totalmente nuevo y estaba francamente preocupada, hasta tal punto, que la único pregunta que podía pensar con claridad era la siguiente: ¿y ahora, qué pasará, tendré que vivir con este dolor constante? Y si así fuese, procuraré que no sea el máximo protagonista de mi vida.

Publicado por Mayttet

Disfrutemos de la escritura.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar
A %d blogueros les gusta esto: